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Mirador Espiritual PDF Imprimir E-mail
Escrito por Dr. Ricardo A. Novoa Arciniegas   
Sábado, 06 de Febrero de 2010 15:04

EL AMOR DE AYER, HOY Y SIEMPRE.

EL AMOR DE AYER, HOY Y SIEMPRE.

Cuando pensamos en el amor, solemos interpretarlo como un sentimiento, y con frecuencia, el término se asocia con el amor romántico.

Lo relacionamos con la afinidad entre las personas, o con la “química” entre dos seres humanos, según las diferentes ideologías y puntos de vista.

Hablando de la parte espiritual, se presentan fuertes connotaciones, de forma que trasciende el sentimiento y pasa a ser un estado del alma o de la conciencia, identificado en la Biblia como Dios mismo y apoyado por Él.

En el Nuevo Testamento se presenta una definición del amor según la concepción del amor espiritual, diferente del propio amor terrenal:

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;nohacenadaindebido,nobusca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. 1 Corintios 13:4-7.

En este párrafo, se describe el amor como actividad y conducta, no sólo como sentimiento o motivación interna. Los diversos aspectos del amor señalados aquí caracterizan a Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Pensando espiritualmente, podemos decir que ésta es la descripción que Dios hace del amor. Así es como es Él, y nosotros los cristianos,tenemosquehacerdeeste sentimiento una meta (aunque siempre en proceso).

La más grande expresión del amor de Dios nos es comunicada en Juan 3:16 y Romanos 5:8 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

Cada ser humano debe aspirar a creer en esa clase de amor. Dios valora y recomienda el carácter que actúa de tal forma, con paciencia, bondad, sin egoísmo, con odio al la maldad y amor a la verdad; honradez y el soportar en justicia mucho más que lo que mueve montañas y hace grandes obras en la iglesia.

El amor no se le impone a nadie. Aquellos que aman lo hacen en respuesta del mandamiento de Dios. El amor muestra bondad hacia todos. El amor prodiga el bien a los seres amados, sin parcialidad. El amor nunca codicia lo que otros tienen. El amor nunca se jacta. El amor no demanda obediencia. (Dios no demandó obediencia de Su Hijo, sino más bien, Jesús obedecía gustosamente a Su Padre celestial.

Esta breve descripción del amor, revela una vida sin egoísmo, en contraste con la vida egoísta del hombre natural. Asombrosamente, Dios ha otorgado a aquellos que reciben a Su Hijo Jesucristo como su Salvador personal del pecado, la habilidad de amar como Él lo hace, a través del poder del Espíritu Santo(verJuan1:12;1Juan3:1,23,24).¡Qué privilegio y desafío tenemos poder amar de esta misma manera.

Amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquél que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.

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Última actualización el Sábado, 06 de Febrero de 2010 18:36